Velocidad: La mayor causa de accidentes
Respetar los
límites de velocidad establecidos para cada tipo de vía y para
cada situación es fundamental. Igual de importante es adecuar
esa velocidad genérica, entre otros factores, a las condiciones
meteorológicas y de visibilidad o al estado del vehículo o el
conductor. Y, por último, conviene no olvidar que la velocidad
excesiva agrava siempre las consecuencias de los accidentes.
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Alcohol: Al volante, ni una gota
El clásico eslógan
“Si bebes, no conduzcas” no ha perdido ni una gota de su
vigencia. Existe una demostrada relación entre su consumo
y los accidentes de tráfico. El alcohol produce un deterioro
de la capacidad de conducción, disminuye la atención, altera
las funciones visual y auditiva, perturba el campo perceptivo
y provoca somnolencia.
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Cinturón: Abróchate a la vida
Es uno de los elementos de
seguridad más importantes dentro del vehículo. Su uso evita
la mitad de las muertes en accidente de tráfico y es obligatorio
en todo momento y en todo lugar, tanto en la ciudad como
en vías interurbanas. Y no olvide a los niños. Su fragilidad
dentro del coche, si viajan sueltos, es aún mayor que la de los
adultos. Un pequeño gesto por tu parte hace mucho por tu
seguridad.
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Peatones: La parte más frágil
Sin la protección de “carrocería”
alguna, los peatones son las piezas más vulnerables del tráfico,
con acento especial en los niños y las personas mayores.
Hacerse ver ante los conductores, cruzar por los sitios
adecuados, no irrumpir por sorpresa en la calzada, y, en
definitiva, conocer y respetar sus propias normas, son su
mejor seguro.
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